COBIJA/PERLA DEL ACRE.- Las extensas filas de automóviles y motocicletas que a diario se concentraban en las cuatro estaciones de servicio de la ciudad de Cobija, frontera con Brasil, desaparecieron después que el Gobierno -la noche del miércoles 17 de diciembre- anunció el Decreto Supremo 5503 que elimina la subvención de carburantes y otras medidas para enfrentar la emergencia financiera.
De acuerdo a un reporte preliminar de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las estaciones de servicio en la capital pandina; Tisty, Los Tajibos, Progreso y Cobija, realizan la venta de diésel y gasolina de manera regular, es evidente que la afluencia de usuarios bajó de forma notoria y los conductores se abastecen en pocos minutos.
Funcionarios de dos surtidores afirman que la eliminación de la subvención y el alza de precios de los carburantes afectó a decenas de personas que a diario se dedicaban a la reventa de la gasolina en Cobija, Pando, y otros hacían contrabando a poblaciones de Brasil, donde negociaban en reales.
La reducción de la demanda se explica porque antes muchas personas acudían a cargar combustible para revenderlo, aprovechando el precio subvencionado. Con las nuevas tarifas, esa práctica desapareció. Actualmente, el abastecimiento se mantiene estable y la atención se desarrolla con normalidad.
“En Cobija era una costumbre las largas filas de autos y motos, los revendedores dormían en la fila, en los surtidores privados (Tisty y Los Tajibos) se acababa antes de mediodía y en las estatales (Progreso y Cobija) también habían problemas. Los transportistas perdíamos muchas horas en la fila y a veces no comprábamos, por culpa de los contrabandistas y la falta de control de la ANH, ahora podemos comprar rápido, pero el precio está elevado, tenemos que analizar el incremento de los pasajes”, señaló un conductor de trufi.
DECRETO 5503
El Decreto Supremo 5503, emitido el miércoles 17 de diciembre por el presidente Rodrigo Paz, estableció precios de 6,96 bolivianos por litro de gasolina especial y 9,80 bolivianos para el diésel, entre otros.
Esto supone incrementos del 86 % para la gasolina y del 162 % para el diésel respecto al costo subvencionado que estuvo vigente por más de 20 años y que, según el Gobierno ya era insostenible en el escenario de crisis que vive el país.
Esta decisión va acompañada de otras medidas, como el incremento del salario mínimo de 2.750 a 3.300 bolivianos, el aumento de los bonos a los estudiantes del sistema público y de la renta para adultos mayores sin aportes a la seguridad social.
Aunque la Central Obrera Boliviana (COB) y varios sectores mantienen su rechazo, el Gobierno reiteró que no dará marcha atrás y que continuará apostando por el diálogo como vía para resolver los conflictos.
